¿Sabe cual es su pH? Una Clave Natural en Nuestro Cuerpo Parte I
La mayoría de mis clientes cuando me visitan para una consulta de medicina natural y hago la prueba de acides y les pregunto si saben algo acerca del pH, la mayoría contestan que han escuchado la expresión de pH pero en realidad no saben de que se trata.
En medicina alópata como medicina alternativa es muy importante saber el grado de pH de una persona, ya que esto determinará de una manera natural y efectiva el estado de salud o enfermedad de una persona. Así que déjeme introducirle por este tema muy interesante y que le ayudará a saber más sobre este particular.
De una forma más simple, el pH (potencial de Hidrogeno), es la cifra que mide el grado de acidez o alcalinidad de un líquido. Estos valores están comprendidos entre 0 y 14. De 7 a 0 se considera una acidez creciente ej: 6.5, 6.0, 5.5 etc. y un valor de 7 a 14 se considera alcalinidad creciente ej: 7.5, 8.0, 8.5 etc.
Como es sabido nuestro cuerpo es 70% liquido según nuestro peso, también sabemos que estos líquidos que corren dentro de nuestro cuerpo en diferentes formas son fluidos de vida, así que es muy importante y fundamental mantener una estabilidad de pH. Recordemos que los fluidos en nuestro cuerpo corren intracelular y extracelular.
Todos estos valores del pH corresponden a necesidades biológicas. Los valores ácidos del estómago permiten la acción de la pepsina estomacal, que es la encargada de fragmentar las proteínas en polipéptidos. Luego, en el duodeno, la tripsina pancreática transforma los polipéptidos en aminoácidos, la lipasa pancreática degrada las grasas una vez emulsionadas por la bilis y la amilasa pancreática continúa el trabajo que empezó la amilasa salival en la degradación de los hidratos de carbono. Todas estas enzimas necesitan un medio alcalino para actuar. Finalmente, en el colon, los valores ligeramente ácidos del pH permiten el desarrollo de una flora bacteriana denominada acidófila (es decir, que le «gusta» la acidez), cuya función es importantísima. Mediante la fermentación que produce, se puede finalizar el proceso de digestión de los azúcares y las proteínas.
Las consecuencias prácticas de lo que hemos visto hasta ahora se puede resumir en: Si el medio alimentario es demasiado ácido en el duodeno, la digestión de grasas, azúcares y, sobre todo, de las proteínas en esta zona será incompleta. Su descomposición se producirá, por lo tanto, en el intestino delgado y en el colon, es decir, demasiado tarde. El proceso de fermentación normal será remplazado por un proceso anormal de putrefacción, el cual es la causa del estreñimiento, de la producción de gases y de la hinchazón abdominal.
Los cuerpos cosméticos, que dan un olor nauseabundo a las heces, son la consecuencia directa de la importancia de estos procesos de putrefacción en el colon, que dan lugar a la formación de ptomaínas tóxicas, causantes de autointoxicación. En condiciones normales, el hígado es capaz de neutralizarlas, conjugándolas, pero cuando se producen en gran cantidad, el hígado se sobrecarga y se desborda rápidamente. Las toxinas pasan entonces a la circulación general. La lengua aparecerá sucia, lo cual es un signo de la sobrecarga del trabajo hepático.
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Raúl Arturo Cumes N.D. CNHP
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